CLEOPATRA

Tras la muerte de Ptolomeo Auletes, rey de Egipto, todo indicaba que la corona pasaría a sus dos hijos: Ptolomeo y Cleopatra, quienes debían casarse.

La princesa, de quien se dice poseía una subyugante belleza, no tenía planes de compartir el poder, así que planeó el asesinato de su hermano.

La conspiración se descubrió y tuvo que salir huyendo. Un golpe de suerte hizo que coincidiera la llegada de César a Egipto (quien perseguía a su enemigo Pompeyo) con el nuevo complot urdido por Cleopatra, la cual no dudó en seducir al romano para que la ayudara a derrocar a su hermano.

De su idilio nació Cesarión, pero eso no impidió que la reina se ligara a Antonio, aguerrido general romano, con quien más tarde contraería nupcias.

El sueño de ambos de crear un enorme imperio oriental parecía concretarse hasta que otro poderoso guerrero, Octavio, derrotó a Antonio en la batalla de Axio. Cleopatra intentó seducir al enemigo, pero no lo consiguió, tras lo cual decidió quitarse la vida mediante la mordedura de un áspid; Antonio hizo lo mismo al enterarse de la muerte de su amada...